SEGUIDORES DEL AVERNO

13 de diciembre de 2012

AL NIÑO DEL VIENTRE


Allí estás pequeño niño,
en el vientre sonriendo
y burlando la espera del  
alma que desea verte nacer.

¡Allí estás tan pequeño!
¡Tan lleno de luz!
¡Acurrucado y durmiendo
despierto al bello anhelo!

Brillas como el sol a los ojos 
de Claudia que te acaricia
con su mano del alba y sueña
en silencio sus pensamientos.

Serás capullo de paz con todo 
ser que rodeará tu aura diminuta
al sentir el aire de este mundo,
de este tiempo, de la hermandad
que envolverá cálidamente tu piel.

Verás jugar al amanecer,
sentirás tintinear la noche,
verás a Jéssica alzarte en 
sus brazos y reír con mirada 
vidriosa al tocar tu corazón 
y tu nariz rosa... sus lágrimas.

Un Ángel pregunta;
¿Has sido un sueño inesperado,
has sido un sueño elegido,
o simplemente un sueño buscado?

¿Qué más da?
...ser feliz es lo que importa...
dijo ese Ángel abriendo sus alas
al dejarte en el vientre de Claudia,
madre mecida a una tela de calma.

Harás mágica la dicha desde 
tu cuna con risas y llantos
alocados, hablarás en soledad,
ese idioma que tus padres
jamás lograrán comprender.

El nuevo universo espera 
tu llegada fruto de amor,
bebé de emociones inocentes,
de un Dios benevolente a tus ojos.

Pero ahora...
continúa durmiendo dulcemente,
dulce amor que arropa tu vida,
dulce tiempo de esperanza infinita.

¡Dulces sueños a ti, niño del vientre!

(Ariel Van de Linde)