SEGUIDORES DEL AVERNO

3 de julio de 2013

ELLA



Ella es extraña,
su amor no lo entiendo (no quiero entenderlo)
le doy la espalda y ella está allí
protegiéndome de mis propios errores.

No la amo, no sé quién es;
pero a ella no le importa,
me estira su mano
para salvarme de mis abismos
en la áspera noche y con un beso atronador
me hace perder entre las gotas de mis ojos.

No es un ángel guardián,
es sólo una mujer con alma seráfica
que en la nostalgia de su mar
esboza mi memoria arropando mi declive.

Ella es distinta,
ella es extraña,
ella está enamorada;
no sé de quién.

Nada la asusta de mí,
nada le duele y nada la termina;
yo, lejos de mi perdón y mi aventura
voy perdiéndome en la rosa indeclinable
que la brújula del sueño perfora de misterio.

¿Quién es ella?
¿Por qué me duele su amor?

La noche la viste con demencia 
en la lluvia del silencio
y cuando a punto de morir estoy
ella me besa resucitando a este miserable
que nace con ternura inefable e infatigable. 


(Ariel Van de Linde)