SEGUIDORES DEL AVERNO

4 de noviembre de 2014

EL AVERNO DEL ÁNGEL


Éste, es mi dominio, mi tiempo, 
mi cuerpo, mi música,
aquí observo el cosmos; 
eterna sabiduría y el no pérfido,
donde los ángeles de la poesía 
reinan con sus palabras.
Aquí el desprendimiento de tu alma 
juega con el orbe que corroe de tinta mi pluma 
y en la urbe de sus ojos los ángeles danzan.

Éste, es, El Averno del Ángel.

(Ariel Van de Linde) 



17 de octubre de 2014

OBSERVO


Observo un largo aletargamiento
dentro de mis pensamientos,
doy pasos truncos en un valle empedrado.

Laberintos sin catálogos... Piérdeme...

Observo muros en el comienzo
de mis sueños que no puedo atravesar,
siendo que soy el dueño de tal lugar
y hasta un epitafio daña mis uñas.

Berlín... ¿Ejemplo?

¿Será posible que mi país no pueda
derribar esas diferencias, separándonos?

Nuestra hermandad corre peligro:
Los jóvenes con banderas... Gritan salvajes.
Asesinos en la tempestad... Gritan salvajes.

¿Será que los hijos del sur seguirán reinando?
¿Los dragones seguirán sentados en este lugar?

Observo, sólo observo.
Mi matemática, mi álgebra, mi proeza mueren.

No volveré a soñar,
aún no he derribado esos muros.


(Ariel Van de Linde)



27 de agosto de 2014

LA CONQUISTA (AFORISMOS DE UN ESPÍRITU APÓCRIFO)


"La conquista", es un pequeño libro de 72 páginas de prosas poéticas y poesías uncidas a la perplejidad humana con el Universo: Padre y Madre. Aquí está mi pensamiento como un aprendiz de la palabra con la total libertad en la que hemos sido creados. "El libre albedrío".


Editado por Ariel Van de Linde, y Glendalis Lugo editora de Puerto Rico. Una mujer que se unió en este trabajo con total amor incondicional. También con una crítica del escritor, locutor y cantante Sergio Sánchez.



Este libro se puede obtener por la página de "AMAZON" www.amazon.com  Juan Ariel Van de Linde "LA CONQUISTA" desde el buscador.


SERGIO SÁNCHEZ:


Es muy duro comprobar si en realidad estamos vivos o no; luego surge la ineludible pregunta ¿Entonces para qué? Sé, positivamente, que el autor sabe cuál es la respuesta, que alejada de un total ensueño, remonta vuelo en sus palabras y lo lleva a uno a la respuesta universal de la solución a la vida misma. Ariel Van de Linde excluye el razonamiento para posarlo sobre la hoja de papel y plasmar allí la idiosincrasia del ser humano que no puede relajarse ante un mundo que cree, no lo comprende. Sus pensamientos van más allá de lo que a simple vista reflejan, son aún más profundos y llegan al espíritu directamente, sin recovecos que los mediocres suelen poner por delante, ante lo que está frente a la vista. Es un trabajo a salvo y totalmente recomendable, no es para simplemente leerlo y alojarlo para que se empolve con los años, sino para estacionarlo frente a los ojos y repensarlo hasta agotar las posibilidades. 

(Es otoño en Argentina durante el año 2014. Sergio Sánchez)


(Ariel Van de Linde)




20 de junio de 2014

ORBE




El orbe guarda como un cristal
al universo en su ápice luminoso,
esa esfera cuyo dorado cuerpo
cae del alba infinita y tornasolada.

Como dictó Borges;
un orbe intemporal de los sueños,
o aquellos orbes que nombra en sus
metáforas Germánicas y Arte Poética.

Millones de orbes que despliegan
los ángeles por su loco albedrío
y sobre un álgebra planetaria un orbe,
aquél donde vivimos dentro, devorándolo.

Al negro cielo sin poder alcanzarlo
flotan sus orbes en forma de estrellas
como un signo de Proteo (ese Dios marino),
como un rayo de Zeus que se transformó
en esfera, en un orbe bajo la antigua Grecia.

¿Podremos ser eso que somos y no sabemos?
¿Podremos ser un orbe intemporal?
Pues en un orbe habitamos y está pereciendo.

(Ariel Van de Linde)


27 de mayo de 2014

TÚ SERÁS



Tú serás quien
levante los brazos
al cielo cuando
caiga la estrella del occidente.

Verás en la hoz
la vigilia de los tiempos
caer sobre el hombre
de todos los hombres,
su alegoría y quebrará su asirse.

Tú serás viajero
de los cielos
y verás sucumbir
la tierra enmohecida
por las tormentas del sur.

Verás caer la estrella
del occidente, imponente,
desde tu propia altura.

Observarás desvanecer las religiones,
y abrazarán legiones la obediencia
de un mismo ser, un mismo Dios.

           (Ariel Van de Linde)

14 de mayo de 2014

UN PEDAZO DE LOCURA


Camina lento y rápido a la vez
por las calles del deseo abstracto
y toma tu baño de amor. La medicina del alma.

La bebida que danza en las bocas nocturnas
del Tróade y el Esepo sin fin
cediéndole oxigeno a tus tripas,
la mentira que rompe el dulce tiempo indeclinable
y tú me ves
con la mitad de tu rostro oculto en la sombra.

El mar en tu cuarto, el orbe en tus llanuras;
la noche pinta una botella en tu pecho
y los mendigos clavan banderas sobre los muertos.

Algo de locura, algo de música silenciosa,
algo de ti en mí,
un pedazo de Buenos Aires en tus senos
y un pedazo de mi lengua en los espejos.

(Ariel Van de Linde)

5 de mayo de 2014

VOY


Voy por la perfidia
de mis lamentos vagabundos
y en mi escarnio un tormento
profundo de receloso vacío.

Voy por mi vestíbulo antiguo
como un amigo del tiempo
cuando se detiene su serena
sonrisa de ojos sombríos, tardíos.

Voy a soñar que tu mirada
le habla a mi ser como un
testigo de amor rabioso
que jamás existió en la realidad.

Voy a tus besos...
Voy a tus deseos...
Voy a tus senos...
Voy a tus sueños...

Voy a mi muerte que urde
mi prosa de los días tabúes
y no será vano el fin indiviso,
será sapiente el rostro sin mente.

Voy... Allí voy.

(Ariel Van de Linde)


17 de marzo de 2014

MALDITA BOTELLA


Derrotado por un espectro sumergido
en mis venas detonando orgía con mi sangre,
llega a mi cráneo donde pierdo el equilibrio
de mi carne joven y tempranamente envejecida.

Si ella sólo fuera una tibia aurora de la mente,
¿Por qué nos envenena y nos roba una riqueza?

Es maldita la botella cuando te amigas...
Y en su cristal veo el rostro de ella compartiendo
con la copa púrpura que le da vida a su necedad.

Maldita botella, hay tantos ancianos muertos
por donde me encarcela el camino efímero,
que eres amante enferma y yo un demente
al besar tu boca que es muerte fenecida, eterna.

¡Maldita botella!
¡Me he perdido en tu viaje apasionado!

Que me has ahogado en una tiniebla
placentera de sinfonía nostálgica y opaca,
que he perdido mis amores, lo vano, mi nombre.

Maldita botella, amante perfecta
para el ego del hombre débil, que llora,
y hasta sus lágrimas le da la espalda.


(Ariel Van de Linde)

24 de febrero de 2014

POEMA DEL JARDÍN Y LOS EPITAFIOS


En la tibia tarde y el estío del tiempo,
camino sollozando por éste jardín silencioso,
observando sus epitafios labrados en cruces
y muros extraños donde reposan las sombras
en un ajar eterno que la muerte dora.

Me siento junto a tu descanso oculto,
sin aromas de jazmines, como aquellos jazmines,
donde corríamos por verdaderos jardines,
cuando niños y adolescentes jugamos al amor inseparable,
y un sueño después... tu vientre cantó su fruto.

Este jardín es diferente,
lleno de epitafios, lleno de silencios,
sus flores viven en jarrones de bronce,
vestidos con nostalgias y temores...

Me hace sentir solo en la bruma felonía,
que se subleva bajo el barro y la niebla.

La brisa del céfiro es su único aroma
que abraza este ciego imperio atravesando
mi cuerpo como un fantasma desesperado,
tan invisible, como el visible miedo.

¡Y aquí me encuentro!

Llorando un poema triforme
que a ti te dejo escrito
en un epitafio eterno.

¡Perdóname!, no te he traído hoy
el aroma de los jazmines.

De sólo contarte, que sobre mis noches
en mi cama no te encuentro
y como un bebé aferrado al desconsuelo,
siento tu mano en mi rostro
llevándome al cálido y dulce sueño...

¡Te amo tanto y ya no te tengo!
¡Te extraño tanto y ya no te espero!

Cuanto sabes que ya no volveré a verte,
en este mundo diferente,
en este jardín benevolente.
Sólo un pedazo de mi alma
quedará en tu álgebra del alba amada mía.

Mi memoria se encuentra en esas piedras,
en los epitafios que te rodean,
y lo llevarás a nuestro infinito fruto
con forma de jazmines, al otro lado del muro.


(Ariel Van de Linde)

12 de enero de 2014

SIMPLE



Es simple decir que lo infinito es finito
como el porro que fuman en los andenes
los niños de la noche,
cubriendo sus partes ocultas con copos de telgopor
y el podrido hedor de un vampiro,
se transformó en un pedófilo vestido de cura.

Simple; es cambiarse la sotana
y llamarse Vinicio, el párroco de la obscura
vigilia de la calle "La Cruz del Sur"
y antes era un extranjero exiliado por asesino.

Qué decir de la mierda de Buenos Aires
que muchas mierdas aman,
con sus hermosos trajes creyéndose inmortales
y que en sus sepulcros podrán guardar
esa materia fecal en los mármoles.

El mármol es el inmortal sepulcro del cuerpo
que se hará polvo 
y ni siquiera el recuerdo de la iguana
que devore tu carne quedará.

Sé espiritual y llegarás a las profundidades
del libro que dibujó tu destino (ironía);
sé una mierda y comerás mierda con los perros
que tú mismo has dejado en las calles.

(Ariel Van de Linde)