SEGUIDORES DEL AVERNO

17 de marzo de 2014

MALDITA BOTELLA


Derrotado por un espectro sumergido
en mis venas detonando orgía con mi sangre,
llega a mi cráneo donde pierdo el equilibrio
de mi carne joven y tempranamente envejecida.

Si ella sólo fuera una tibia aurora de la mente,
¿Por qué nos envenena y nos roba una riqueza?

Es maldita la botella cuando te amigas...
Y en su cristal veo el rostro de ella compartiendo
con la copa púrpura que le da vida a su necedad.

Maldita botella, hay tantos ancianos muertos
por donde me encarcela el camino efímero,
que eres amante enferma y yo un demente
al besar tu boca que es muerte fenecida, eterna.

¡Maldita botella!
¡Me he perdido en tu viaje apasionado!

Que me has ahogado en una tiniebla
placentera de sinfonía nostálgica y opaca,
que he perdido mis amores, lo vano, mi nombre.

Maldita botella, amante perfecta
para el ego del hombre débil, que llora,
y hasta sus lágrimas le da la espalda.


(Ariel Van de Linde)