SEGUIDORES DEL AVERNO

9 de agosto de 2014

OTRO ESPEJO DE LO QUE SOY



I

Soy la mañana, la vana virilidad
y el pájaro que canta en silencio,
soy el diseño de un espectro
que se hace llamar Humano
ilustrado al Norte de este lienzo.

Soy el arcano que el cosmos
clavó en un cuerpo de poeta,
ese lindero espacioso; el ocre,
donde fue inútil lo mediocre.

Soy un beso adánico de proezas,
un canto de destreza en los tejados
y un vaho de arenosas noches
copulando el alba de en sus goznes
hojeando libros mutados de errores.


II

Soy el destino, un joven pueblerino,
un hijo bajo el techo de Sarmiento
anidando el justo azul del bronce
y los ojos del pobre, esa la polución
materna que hace vigorosa la hiedra.

Soy auge en los encuentros y rigores,
soy un labio de tus porosas manos,
la cosmogonía de atractiva anatomía
y el ultraje de mis jocosas rebeliones.

Soy quien aún esconde sus amores
y a quien su reina irradia mi vestíbulo
con sábanas de tigres y dormidos leones,
soy en occidente un endriago, un punto,
un Ángel sin duda y una espada sin runas. 

(Ariel Van de Linde)