SEGUIDORES DEL AVERNO

28 de noviembre de 2015

LOS INSTANTES


Si debo elegir el instante en que estarás
sobre la página de un sueño
o en el sabor de un licor
o en la resaca de una mañana
o en la oscuridad que oscuramente
mis ojos me dejen verte dormir:
en la rosa de mi cama ese instante estará.

Y sé que debo elegir otros instantes,
cuando tu boca se abre 
en la complejidad de la noche
para alimentarse de mi boca,
en la luz de un camino
que me lleva hacia el desierto de tu cuerpo
en un eclipse de piel
que lleve mis dedos hacia la voz de tus deseos.

Y otros instantes habrá

porque yo te elegí para amarte,
para vivir en tu alma misteriosa
que no oculta secretos,
para elegir agonizar en la sabiduría de tus besos,
para elegir morir en la penumbra de tus senos
y me regales el último instante de amor
que felizmente llore en tus sueños.

Y simplemente habrá instantes, mujer;
sin pensar en que otros instantes vendrán,
sin pensar en retenerte
porque sé que en este instante te tengo
porque sé que sin sostenerte te sostengo
porque sé que sin tenerte en la rosa
de mi cama podré verte estando ciego.

Y eternamente los instantes nacerán,
me refugiaré en tus ojos sin adueñarme de ti,
me fundiré en los pensamientos de tu silencio
y soñaré un sueño que no se sueña soñando
para que en un instante enamorado
despiertes sigilosamente enamorada de mí.

(Ariel Van de Linde)