SEGUIDORES DEL AVERNO

7 de enero de 2017

AHORA, NO SIEMPRE



Ahora, oculto en la penumbra de una mujer,
me deslizo como una vértebra ciega 
abismándose hacia la sombra muerta que dejó un pájaro,
recibo los cristales de la lluvia en mi cara
y con mi cuerpo erguido estoy dispuesto a engendrar un arco y un iris. 

Ahora, oculto en las espinas que abandonaron la rosa,
la miro como un ciego puede mirar al sesgo
enervando los versos que ha pisado 
sin aún haberlos escrito con la atronadora apariencia del espíritu.

Bajo la lluvia el alba perdura en sus goznes;
todo declina,
todo se inclina,
todo se alinea,
todo se purifica
en un pequeño cielo de lo perplejo.

Ahora, como dos eternas lunas,
sus ojos me buscan
confundiéndose con el alma del tiempo;
no sé qué tiene
pero tiene lo suficiente para reconstruirme en sus dones.

Ahora, invisiblemente visible,
me desplomo en su eternidad
muy merecidamente sin merecerlo
y sentir al céfiro embellecer las mejillas de la muerte
que se diluirá en la memoria del silencio indiferente.    

Todo se contamina de plenitud, pero ahora, no siempre.

(Ariel Van de Linde)

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