SEGUIDORES DEL AVERNO

9 de febrero de 2017

EL OTRO ODISEO



Los centinelas aguardan en el barro inútil
la mano del rey que caerá sobre sus cabezas,
los árboles son testigos en la sequedad
que han de execrar los ojos de la longevidad.
Hay campos con estrellas jugando al ajedrez
y un público de mendigos en la órbita de cada una de sus caras
-el asombro no será más vasto
que la hipocresía-; diatriba, un manco y un papel,
especulaciones de bocas en la oscuridad sin continente
y la firma del Hacedor en un muro de palabras muertas
abolirán corazones infaustamente gregorianos.
¿Quién seré en este momento?, me pregunto
frente al espejo sin sombra, frente al oblicuo mar de mis manos.
Sé quiénes son los centinelas.
Acaso porque no sé quién es el rey que dirige a los muertos,
acaso si apenas puedo verme con vida: fracaso.

(Ariel Van de Linde)